Mucho se había hablado del arbitraje en la previa. Andrés Gariano, un referí que venía cuestionado desde el partido entre Barracas Central y Huracán que derivó en la clasificación del equipo de Claudio Tapia a la Sudamericana, fue decisivo. Hubo una clara infracción de Enner Valencia en la jugada previa al segundo gol del ecuatoriano.

Las imágenes fueron elocuentes. A los 34 minutos del segundo tiempo, llegó el centro desde la izquierda de Lautaro Blanco, Facundo Cambeses metió sus puños para rechazar y Valencia empujó a Marcos Rojo, que cayó encima del arquero. La pelota derivó en Leandro Paredes que jugó una pared con Milton Delgado y abrió para Sebastián Villa. El colombiano amagó, metió un centro que resultó una daga y el delantero ecuatoriano se elevó para marcar el empate.
Rojo no pudo saltar porque al trastabillar -producto del atropello de Valencia- se lesionó en el choque con Cambeses. Y el propio atacante de 36 años ganó de cabeza. Después, el goleador nacido en el extremo norte de la Provincia de Esmeraldas cerró el clásico con otro testazo y selló el increíble hat-trick.
“Me gané estar en este partido. Lo que se dice de la designación es todo mediático. Ya tuvimos la reunión previa. Tengo todo estudiado para este Boca-Racing”, declaró Gariano en la previa del partido. El barilochense, un profesor de Educación Física de 40 años, nunca había dirigido un choque de esta estirpe.
Su designación hizo ruido en Avellaneda como también, la de Lucas Novelli. El juez tandilense de 41 años había sido VAR en Platense-Boca, la noche que le anuló un gol a Luciano Giménez y no advirtió el penal previo de Dylan Gorosito, y en Racing-Atlético Tucumán, con un gol de Ruiz Rodríguez en el último minuto que pareció posición adelantada, al margen del conveniente trazado de las líneas.
Boca reclamó dos penales que no existieron y en ambas jugadas fue protagonista Alan Velasco durante la etapa inicial. El primero, a los 11 minutos, cuando Matías Zaracho cruzó al ex delantero de Independiente y le pifió a la pelota. El segundo, a los 19, cuando Ulises Ortegoza lo persiguió y el jugador xeneize volvió a caer. En las diferentes imágenes no se advirtió ningún roce que ameritara el llamado de Novelli desde la cabina VOR (Video Office Room) de Ezeiza.
Todos sabíamos que iba a pasar, y pasó.Otra zona gris para el mismo lado. pic.twitter.com/7QE3pF7ESf— Guido Glait (@gglait) September 27, 2026
Todos sabíamos que iba a pasar, y pasó.Otra zona gris para el mismo lado. pic.twitter.com/7QE3pF7ESf
Después, hubo poco para discutir en las amarillas al propio Zaracho y a Tomás Conechny. Valencia fue amonestado en el final. En la conducción, lo llevó bien pero la jugada previa al 2 a 2 fue clave porque incidió en el resultado. Independientemente, claro, del poder de reacción que tuvo Boca con los cambios y la pésima lectura de Juan Pablo Vojvoda al momento de hacer las modificaciones.
En ese mismo estadio en el que Diego Milito dijo que “el fútbol está roto”, y muy a pesar de las fotos que 72 horas antes se sacó con Tapia en el predio de Ezeiza en un sorprendente giro político, Racing volvió a sufrir un despojo que sumó indignación en una derrota histórica.
Redactor de la sección Deportes, especializado en fútbol davellaneda@clarin.com
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